Nosotros

Formamos personas con alta autoestima mediante el trabajo personal y comunitario, en un ambiente bilingüe de libertad y respeto, generando competencias académicas y tecnológicas.

Somos una comunidad educativa que cree profundamente en la persona y en su capacidad de crecer, descubrirse y transformarse. Nuestra propuesta pedagógica se inspira en la metodología Pierre Faure, una corriente constructivista, humanista y personalizada, cuyo centro es el alumno como protagonista activo de su propio aprendizaje.

El Colegio Pierre Faure cuenta con un sistema de Educación Personalizada y Comunitaria único en el cual se conjugan conocimientos y valores; es un sistema innovador y eficaz donde los niños verdaderamente aprenden por medio de material especializado en un clima cálido de libertad, respeto y aprendizaje.

Entendemos la educación como un proceso integral que va mucho más allá de la adquisición de conocimientos. Formar no es sólo enseñar contenidos, sino acompañar el desarrollo emocional, social, intelectual, manual y artístico de cada alumno. Por ello, promovemos una educación que reconoce a cada niño y joven como un ser único, con ritmos, intereses, talentos y desafíos propios.

En el colegio, el alumno toma la iniciativa de su trabajo, ya sea de manera individual o en colaboración con otros, dentro de un ambiente cuidadosamente preparado que favorece la autonomía, la responsabilidad y el trabajo consciente, fomentando así la ayuda mutua y el respeto al avance de los demás. Aprender a aprender es uno de nuestros pilares: el alumno aprende a observar su proceso, a reconocer dónde se encuentra y hacia dónde quiere avanzar, asumiendo con libertad las consecuencias de sus decisiones.

La educación personalizada y comunitaria que vivimos día a día se fundamenta en la confianza en el alumno y en sus posibilidades. Creemos que toda persona es dinámica por naturaleza y tiende al crecimiento cuando se siente interpelada, escuchada y valorada. Cuando el alumno ocupa un lugar real dentro de la comunidad escolar, responde con compromiso, motivación y sentido.

El maestro, en este contexto, cumple un papel esencial: es un guía, observador y acompañante. Su tarea no es imponer el conocimiento, sino orientar, escuchar y ofrecer los apoyos necesarios en el momento oportuno. A través de la observación constante, el maestro conoce profundamente a cada alumno y puede ayudarlo a reconocer sus alcances y límites, favoreciendo un desarrollo auténtico y consciente.

Nuestra metodología fomenta la libertad con responsabilidad. El alumno elige su trabajo, su ritmo, su espacio y sus materiales, aprendiendo que la verdadera libertad implica compromiso, constancia y búsqueda de mejora personal. Esta libertad, entendida desde una visión humanista, conduce a una formación sólida del carácter y a la conquista de una autonomía madura.

La comunidad es otro eje fundamental de nuestra propuesta. El aprendizaje se enriquece mediante el intercambio, el trabajo colaborativo, la puesta en común de ideas y la vida escolar compartida. Asimismo, reconocemos a la familia como parte esencial del proceso educativo. Padres y colegio formamos un mismo frente común, trabajando juntos por la formación integral y el bienestar de los alumnos.

Educar desde la metodología Pierre Faure es una actitud de vida. Es creer en el alumno, amar lo que se hace, romper esquemas tradicionales y entender que una clase, una asignatura o una guía son sólo medios para un fin mayor: formar personas libres, responsables, conscientes y comprometidas con su entorno.

En nuestro colegio, la pedagogía se hace vida. Se refleja en la rutina diaria, en los hábitos, en la forma de relacionarnos y en el clima de respeto y confianza que se vive. Es un camino exigente, que requiere dedicación, paciencia y entrega, pero que con el tiempo muestra frutos profundos y duraderos: alumnos motivados, seguros de sí mismos y capaces de enfrentar los retos de la vida con sentido y humanidad.

Aula escolar con sillas apiladas, estanterías con libros y materiales escolares, cuadros con etiquetado de asignaturas como Matemáticas, Ciencias, Historia, Literatura y Física, en una pared, y televisión en la esquina.
Una mujer y dos niños jugando a un juego de mesa en un suelo de baldosas blancas y negras.
Estudiantes en un aula tomando apuntes, con materiales escolares y una hoja con información sobre fenómenos electromagnéticos en la mesa.
Niña cortando una papa en una mesa de aula escolar.

Preguntas Frecuentes

  • El Proyecto Educativo de Pierre Faure es una propuesta que busca transformar la educación en una experiencia profundamente humana, personalizada y comunitaria. Se basa en el principio de que cada persona tiene un potencial único y el derecho a desarrollarlo en un ambiente que fomente su libertad, responsabilidad y sentido de pertenencia. Pierre Faure ve la educación como un camino de vida, donde el alumno es protagonista de su propio aprendizaje, en un entorno que lo respeta y lo apoya.

    Principios Clave del Proyecto Educativo de Pierre Faure

    1. Educación Personalizada: Este proyecto entiende que cada estudiante tiene un ritmo, estilo y forma de aprender propios. Por eso, el enfoque es personal y se adapta a cada alumno, ayudándolo a encontrar su lugar y a construir su propio camino. Esto implica que el aprendizaje no es igual para todos; en lugar de imponer un ritmo uniforme, se respeta el desarrollo particular de cada niño.

    2. Autonomía y Libertad Responsable: Uno de los pilares del sistema es fomentar la libertad responsable. Los alumnos aprenden a tomar decisiones, a gestionar su tiempo y a evaluar sus logros, siempre acompañados por un maestro o guía que los orienta sin imponer. La libertad en este contexto no es hacer lo que se quiera, sino aprender a decidir con base en valores y objetivos claros.

    3. Trabajo Personal y Reflexión: La metodología de Pierre Faure se fundamenta en el Trabajo Personal, que permite a los estudiantes reflexionar y profundizar en su aprendizaje de forma autónoma. Es un espacio donde cada alumno asume un papel activo, lo que fortalece su autoconfianza y lo hace más consciente de su propio proceso.

    4. Aprendizaje Comunitario: La educación no es solo un acto individual, sino que sucede en comunidad. El proyecto educativo de Pierre Faure crea un sentido de pertenencia y solidaridad entre los estudiantes, quienes trabajan en equipo, colaboran y se apoyan mutuamente. Esta dimensión comunitaria es esencial para desarrollar habilidades sociales, empatía y compromiso con el entorno.

    5. Desarrollo Integral: El enfoque de Pierre Faure no se limita a lo académico; también incluye el desarrollo personal, ético y emocional. Busca formar personas completas, con un equilibrio entre su vida intelectual, emocional y social. Los estudiantes no solo adquieren conocimientos, sino que también desarrollan habilidades y valores que les serán útiles a lo largo de su vida.

    6. Rol del Maestro como Guía: En lugar de ser una figura autoritaria o de dar clases convencionales, el maestro es un guía que observa, escucha y orienta a los estudiantes en su proceso de aprendizaje. Este rol fomenta la confianza y la independencia del alumno, y crea un ambiente en el que el estudiante se siente apoyado para explorar y crecer.

    El Proyecto Educativo de Pierre Faure es un modelo transformador que apuesta por un aprendizaje personalizado, autónomo y comunitario, donde el alumno es el centro de su propio desarrollo, rodeado de una comunidad que lo acompaña. La meta final es que cada estudiante se convierta en una persona íntegra, autónoma y comprometida, lista para vivir con libertad y responsabilidad en un mundo en constante cambio.

  • El Trabajo Personal es el corazón de nuestro proyecto educativo. Es un espacio donde cada estudiante tiene la libertad de avanzar a su propio ritmo, reflexionar sobre lo que está aprendiendo y desarrollar sus habilidades de forma autónoma. Este trabajo fomenta la responsabilidad personal y el aprendizaje activo; no se trata de repetir o memorizar, sino de descubrir, experimentar y hacer suyo el conocimiento.

    Durante el Trabajo Personal, los estudiantes eligen entre diversas actividades y materiales diseñados para promover su curiosidad y compromiso. Además, es una herramienta clave para que cada uno explore sus intereses, resuelva problemas y tome decisiones, siempre con el acompañamiento del guía, quien orienta y apoya en el proceso sin intervenir de forma directa. 

    En este sistema, la autonomía es vital, ya que los alumnos aprenden a organizar su tiempo, cumplir metas y evaluar sus logros, lo que los prepara para la vida real, donde deberán ser responsables y críticos en su aprendizaje continuo. Es un proceso profundamente humano y formativo, que transforma al estudiante en el principal arquitecto de su desarrollo y educación. 

  • El Sistema Pierre Faure y el Sistema Montessori comparten una visión de la educación centrada en el estudiante, con enfoques que promueven la autonomía, la responsabilidad y el aprendizaje activo. Ambos sistemas ven a cada niño como un ser único, con ritmos y estilos de aprendizaje propios, y consideran fundamental que el alumno tenga un rol activo en su educación.

    Similitudes

    1. Aprendizaje Autónomo: Tanto Pierre Faure como Montessori valoran la libertad del estudiante para trabajar de manera independiente, a su propio ritmo, y en un ambiente preparado para explorar y experimentar.

    2. Rol del Guía o Maestro: En ambos sistemas, el rol del maestro es más de acompañante o guía que de instructor tradicional. El maestro observa y facilita el proceso, permitiendo que el estudiante aprenda de manera autónoma.

    3. Materiales de Aprendizaje Concretos: Ambos modelos utilizan materiales específicos que ayudan al niño a explorar conceptos abstractos de una forma práctica y tangible.

    4. Desarrollo Integral: Ambos sistemas ven al alumno como un ser integral, es decir, se enfocan en el desarrollo no solo académico, sino también personal, social y emocional.

    Diferencias

    1. Enfoque Filosófico y Espiritual: Aunque ambos modelos promueven un desarrollo integral, el Sistema Pierre Faure tiene un enfoque humanista con una perspectiva más personal y comunitaria. Faure considera la educación como una herramienta para el desarrollo profundo de la persona, con énfasis en valores y en la interrelación con la comunidad. Montessori, en cambio, tiene un enfoque más científico en su fundamento, y aunque también incluye valores, su método está más centrado en la exploración individual.

    2. Trabajo Personal y Comunidad: El modelo Pierre Faure da gran importancia al Trabajo Personal como un espacio individual dentro de un contexto comunitario, donde el alumno reflexiona y se apropia de su aprendizaje, pero siempre ligado a una comunidad que lo apoya. En Montessori, la autonomía es muy individualizada, con menos énfasis en la estructura comunitaria, aunque también busca desarrollar el sentido de pertenencia.

    3. Organización de Espacios y Materiales: Montessori se enfoca en ambientes estructurados y áreas bien definidas para cada tipo de actividad (lenguaje, matemáticas, vida práctica, etc.). En Pierre Faure, el ambiente se organiza para fomentar la libertad responsable y la reflexión personal, sin una separación tan rígida entre áreas; los espacios están más interconectados para adaptarse a los intereses y ritmos del alumno.

    Ambos sistemas buscan lo mejor para cada niño, adaptando el proceso de aprendizaje a sus necesidades, con metodologías que los preparan no solo para enfrentar el conocimiento, sino para comprender su papel en la sociedad y vivir con responsabilidad y libertad.