Pierre Faure, S.J.

(1904–1988)

Pierre Faure fue un pedagogo francés, sacerdote jesuita y uno de los principales referentes de la educación personalizada en el siglo XX. Nació en Francia en 1904 e ingresó a la Compañía de Jesús, donde desarrolló una profunda reflexión pedagógica influida por el humanismo cristiano, la pedagogía ignaciana y las aportaciones de María Montessori.

Para Pierre Faure, educar no consistía en transmitir conocimientos de manera uniforme, sino en acompañar el desarrollo integral de cada persona, respetando su singularidad, su ritmo y su proceso interior. En sus palabras, el objetivo de la educación es:

“Ayudar a que cada niño sea cada vez más responsable de sí mismo, de sus acciones, por tanto, a ser cada vez más libre.”

Esta convicción dio origen a lo que hoy se conoce como el método de la educación personalizada y comunitaria, una propuesta que reconoce al alumno como protagonista activo de su aprendizaje, sin perder el valor de la vida en comunidad. Para Faure, la personalización no significaba aislamiento, sino una relación auténtica con los demás:

“La educación es personal, pero nunca individualista; se construye en relación con los otros.”

Uno de los pilares de su pensamiento fue la autonomía progresiva del alumno. Pierre Faure defendía que el niño debía aprender a pensar, decidir y actuar por sí mismo, acompañado por un adulto que observa, orienta y confía. El rol del educador, desde su perspectiva, es claro:

“El maestro no está para hacer, sino para ayudar a que el otro haga.”

En este enfoque, el error no es un fracaso, sino una parte esencial del aprendizaje. Faure consideraba que solo en un clima de confianza y respeto el alumno puede crecer auténticamente:

“No se educa desde el miedo, sino desde la confianza.”

Asimismo, otorgó gran importancia al ambiente preparado, entendido no solo como el espacio físico, sino como el clima emocional, relacional y pedagógico que rodea al alumno. Un ambiente ordenado, sereno y humano favorece el desarrollo interior y la concentración:

“El orden exterior ayuda al orden interior.”

El pensamiento de Pierre Faure trascendió las fronteras de Francia y tuvo una fuerte influencia en América Latina, particularmente en México, donde numerosas instituciones educativas, como la nuestra, adoptamos su método como una forma de entender la educación centrada en la persona, la responsabilidad y la libertad.

Pierre Faure falleció en 1988, dejando un legado pedagógico vigente y profundamente actual. Su visión sigue inspirando a colegios como el nuestro, quienes creemos que educar es formar personas conscientes, libres y comprometidas con su propio crecimiento y con el mundo que las rodea.

Hombre con gafas sonriendo, vista en perfil, en blanco y negro.
Pierre Faure, S.J.